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Cómo organizar los horarios y los bonos de un estudio

3 min de lectura

En un estudio de yoga o pilates, las plazas son limitadas de verdad: cinco reformers, una sala para doce esterillas. Ahí no vale el «ya veremos si cabemos». Y a la vez, casi nadie paga clase a clase: se compran bonos, y hay que saber cuántas sesiones le quedan a cada persona. Organizar esas dos cosas —el horario y los bonos— es el 90 % de la gestión de un estudio.

Esta guía explica cómo montarlas para que funcionen solas.

1. Monta un horario con aforo real

El horario de un estudio no es una lista de clases: es un mapa de plazas. Al definirlo, deja claro:

  • Qué clases das y en qué sala (mat, reformer, barre…).
  • Los horarios recurrentes: los que se repiten cada semana se montan una vez y se generan solos.
  • El aforo exacto de cada sesión, que suele ser el número de plazas físicas.
  • El instructor de cada clase.

El aforo no es un detalle: es lo que protege la experiencia. Una clase de reformer con una plaza de más deja de funcionar.

2. Abre las reservas en tu propia página

Con un portal de reservas propio, tu estudio tiene su página pública. Tus clientes se registran, entran con su cuenta y reservan la clase que quieren, sin escribirte por privado ni esperar a que confirmes.

Tú dejas de gestionar reservas por mensajería; el cliente ve al momento si queda sitio y elige.

3. Usa la lista de espera a tu favor

Cuando una clase llega a su aforo, deja de aceptar reservas y abre lista de espera. Si alguien anula, la plaza pasa automáticamente a la primera persona en la lista y se le avisa.

4. Gestiona los bonos sin llevar la cuenta a mano

El corazón de un estudio son los bonos: 5 clases, 10 clases, mensualidad, ilimitado. Lo que te quita el sueño no es venderlos, es el seguimiento: cuántas sesiones le quedan a cada cliente.

Un buen sistema descuenta cada reserva del bono correspondiente y te muestra, en cualquier momento, el saldo de cada persona. Se acabó el «creo que te quedaban dos» mirando una libreta.

5. Cierra el círculo: asistencia y recordatorios

Reservar no es asistir. Con un check-in por QR en recepción pasas lista al entrar y sabes quién vino de verdad a cada clase. Y con la confirmación por email y un recordatorio antes de la sesión, reduces las ausencias que dejan una plaza vacía que otra persona habría aprovechado.

En resumen

Un estudio se gestiona bien cuando el horario con aforo y el saldo de los bonos se llevan solos. Con eso resuelto, dejas de perseguir a nadie y de cuadrar sesiones a mano, y te dedicas a dar clase.

Así funciona Guildeo para estudios: horario recurrente con aforo y lista de espera, bonos que se descuentan solos, check-in con QR y recordatorios, gratis y sin cobrar online. Si además llevas un gimnasio o una academia, la misma herramienta se adapta.

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